Más de 20 años haciendo “Fondo”

Con el nombre de Fondo de Solidaridad paz y esperanza bajo el sol de nuestra tierrafue iniciado este proyecto en febrero de 1984 en la comarca de Loja-Alhama de Granada, lo que hizo que con el tiempo se popularizara su nombre como “Fondo de Loja”,aunque su actuación fue desde el principio en toda Andalucía.

En el entorno de Loja había, entre otros grupos, jornaleros sin trabajo – en aquel entonces no existía el PER- y se pensó que se podría apoyar la creación de empleo y proyectos complementarios a través de la aportación de una cuota mensual desde 1,80 € hasta 60 o 120 € .

Entre los promotores cabe destacar a Elías Alcalde Martín y a María Quetglas Riera.

En marzo de 1984, 86 socios comenzaron a compartir sus cuotas, la suma de 86.700 ptas. (521,08 €), con familias de parados y en rehabilitación de ex-drogadictos. En junio, ya eran 140 socios de seis provincias andaluzas y se había ayudado con 317.000 ptas. (1.905.21 €) a 25 familias.

El 22 de abril de 1991 la Junta de Andalucía legalizó el Fondo de Solidaridad como Asociación benéfico-social sin ánimo de lucro, en todo el ámbito andaluz, con sus primeros estatutos. En estos siete primeros años se compartieron casi treinta millones de ptas. (29.913.000 ptas, lo que equivaldría a 179.780,75 €) resultado de las cuotas mensuales de los socios, cuyo número oscilaba alrededor de doscientos, y de donativos puntuales.

En abril de 1997, a propuesta de Manuel Hernández Álvarez,la Asamblea General del Fondo de Solidaridad “Paz y Esperanza” toma el acuerdo de iniciar “una nueva línea de actuación” aceptando depósitos de dinero prestado sin interés para ceder a personas y grupos, preferentemente para proyectos generadores de empleo y solidarios”. Los beneficiarios no pagarán intereses, quedando invitados a inscribirse como socios. Junto al socio de cuota fija se crea la figura del socio depositante.

En abril de 1988 se llegó a los 288 socios.

El 6 de marzo de 2002 la Junta de Andalucía aprueba los nuevos estatutos que recogen las dos modalidades fijas de colaboración, la de socio de cuota y la de depositante, y regula las condiciones de recepción y devolución de dinero. Así como la concesión de préstamos sin interés a personas o grupos avalados por cualquier asociado, que garantizará con su confianza la idoneidad de la concesión y el posterior seguimiento de la Ayuda hasta su devolución completa (art. 27).

El 15 de mayo de 2004 los estatutos fueron adaptados a la nueva reglamentación de Asociaciones. Hasta este año, el Fondo siempre había sido gestionado través del voluntariado. En abril de 2004 se acuerda, por primera vez, contratar a una persona a media jornada para el seguimiento de los proyectos y las tareas de oficina. También en este año se ubica definitivamente en Granada la sede del Fondo de Solidaridad.

Desde marzo de 1984 hasta mayo de 1997, en que se empieza a disponer de más dinero aportado por los depositantes, en estos casi catorce años, se han compartido 72.204.000 ptas. (433.954,77 €) y se concedieron 767 ayudas, repartidas por las ocho provincias andaluzas y en diez países de Ibero América y África para proyectos de desarrollo.

Desde 1997 hasta enero de 2005 se han concedido 228 ayudas (de ellas 53 a fondo perdido) por un importe total de 744.768 euros (124.000.000 de ptas).

En total suman 995 ayudas, que han apoyado a miles de personas, familias y grupos. Los casi 200 millones de pesetas (1.202.024,21€) en 21 años han dado mucho de sí, creando no sólo prosperidad económica compartida sino más todavía, nuevas relaciones humanas, apuntando siempre a una nueva sociedad más justa y fraterna.

La información a los socios ha sido siempre algo prioritario. En estos 21 años se han enviado 120 hojas informativas de las ayudas recibidas y dadas, con periodicidad mensual los primeros cinco años; bimestral, los seis siguientes y los diez últimos, trimestral. Esta comunicación continua ha favorecido mantener y acrecentar la confianza entre todos los participantes.

A comienzos de 2005 había 188 colaboradores: 155 socios y 29 depositantes.

Y queremos aportar nuestro grano de arena para que se multipliquen iniciativas parecidas, que favorezcan el desarrollo solidario de las personas, familias, grupos y pueblos más empobrecidospara que logren el nivel de vida económico, social, cultural al que tienen justo derecho por su dignidad de personas humanas.